"Cada uno es dueño de su silencio y prisionero de sus palabras"

sábado, 22 de diciembre de 2012

De ilusiones y falsedades

De ilusiones venimos, creo que en eso debemos estar de acuerdo, siempre acuñadas entre palabras, abrazos a medio soltar, textos, mensajes  y sonrisas que solo existen el tiempo que dura una mirada.  Ilusiones falseadas, por supuesto, que no supieron cómo sobrevivir, pero supongo que de eso se trata ¿no es así? Siempre entre grises a medio definir, siempre el punto medio: el de media tarde, el del camino, el de la ruta... siempre entre mantener y reinventar. Desafío bello entre mantener y reinventar...

En ilusiones estamos, porque cada ladrillo de esta realidad tiene un poquito de ese material con que se fabrican sueños. ¿Qué sería de la realidad sin sueños? ¿Qué sería de nuestros objetivos si no pudieran abrazar utopías? porque si las utopías prosperan,  jamás volverán a ser llamadas utopías, serán llamadas pasado. Cada vez son más utopías que conquistamos y sueños que nos invaden para dar paso a una realidad más feliz.

Siempre ilusiones, siempre falseadas, siempre tan vivas. Casi que son el motor de la vida.

Hacia ilusiones vamos,  construidas con cada tramo, alimentadas con cada abrazo. Todo futuro, incierto y distante, se alcanza entre realidad y bocanadas de falsas brisas de primavera; será cada consenso de medianoche el responsable de delinear caminos y señales. Porque las ilusiones también son señales cargadas de ilusión…. aunque sea solo la necesaria, o al menos la suficiente.

Las ilusiones nos guían, nos dejamos llevar por ellas. Yo le hago caso a esa señal, la sigo con todos mis sentidos.

Que sería de nuestras mañanas sin despertares, o de nuestras noches sin utopías, porque de eso se trata a fin de cuentas; como dice el Tango, como dice el negro: “Amar es inventarse cada día, falsedades compartidas”

Y así es la vida, así somos nosotros, entre despertares y utopías.

Hacia Ilusiones vamos…

*** 

Este post navideño fue escrito (sin saberlo) a medias junto con Mayte, gracias amor... por todo!


“Amar es inventarse cada día, falsedades compartidas”
- Alejandro (el Negro) Dolina.




jueves, 11 de octubre de 2012

Definiendo

Cuando utilizo las palabras "por definición", al comienzo, o final, de cada pensamiento, sin duda se debe a que tengo alguna idea, al menos remotamente acabada, de lo que estoy queriendo transmitir; siempre a sabiendas que debo ser el peor comunicador de la historia, o al menos, de los peores que he tenido el gusto de conocer.

Si aparece el "por definición", no debe tratarse de mi o de lo que siento, y los segundos previos a tan "noble" invocación me encontrarán indagando, en alguna parte, aquel mínimo de sustento para aquello que quiero comunicar.

"Por definición" y "yo creo" nunca deambularon por mi mundo de la mano. "Por definición" esta acompañado de teoría, o al menos de praxis que lo sustente; por su parte, "yo creo",  tiende a ser menos valioso, un supuesto, una corazonada, o hasta sentido común, que sabemos, es el menos común de los sentidos.

Me puedo equivocar en el "yo creo", hay un "perdón" silencioso empaquetado en dicha expresión, no así en el "por definición", el cual contiene un pequeño gran pedazo de ego, entre cada uno de los abismos que hay en medio de cada letra.

"Por definición" parece salir de la cabeza, el "yo creo" hace estragos desde la panza.

Por definición, creo que estos conceptos están correctos y equivocados a la vez, yo creo que deberíamos ponerlos a danzar un rato y ver que sale de tal enrollo.

Por definición... a mi me da miedo prácticamente todo; y con todo me refiero a todo! Siempre es más fácil salir corriendo en la oscuridad que mantener luces marcando camino.

Por definición... me cuesta comprometerme, simplemente porque darte alojo implica que quieras reacomodarme el mobiliario, y tiendo a ser bastante obsesivo en como guardo mis cosas.

Por definición... es probable que nunca te diga lo que siento claramente, siempre preferí los callejones sin salida a los senderos abiertos que permitan llegar a alguna parte.

Por definición... no soy de pedir ayuda ni consejos, enfrentarme solo al clima parece ser más honorífico que tomarte de la mano para cruzar el temporal.

Por definición... soy terco, y muchas veces intolerante, cuando, a decir verdad, seguramente solo me he quedado sin argumentos.

Por definición... voy a estar siempre sonriente y apoyando, la primera puede llegar a ser una vil mentira, la segunda se sostiene solo hasta donde pueda hacerlo.

Por definición.... no me cuesta soltar, ni me cuesta aprehender, simplemente lo hago con las cosas equivocadas.

Por definición... soy agresivo, pongo en actos aquello que no logro poner en palabras. Por definición, también lo disfruto... por definición, también me genera angustia.

Por definición...  se que soy complejo, salvo cuando mi rostro me juega una mala pasada y me vuelvo más transparente que nunca.

Por definición... me cuesta perdonarme, aunque me encante alardear de lo contrario. Por definición... siento culpa, se me nota en la frente cuando me miro al espejo.

Por definición... estoy dispuesto a solucionar problemas del otro, cuando, por definición, apenas puedo hacerme cargo de los míos.

Por definición... soy un sujeto. 

Por definición...  por definición creo que soy mucho más que ésto, y eso.. eso también lo creo, eso también lo sé.

martes, 18 de septiembre de 2012

Momento

¿En que momento.....?

¿En que momento una sonrisa dejó de ser afecto para convertirse en rabia? ¿En que momento nuestras bocas perdieron la capacidad de teñir cada palabra con tantas dulces alegrías?

¿En que momento las palabras se convirtieron en herramientas? ¿En que momento las herramientas dejaron de construir y comenzaron a derrumbar?

¿En que momento los besos se convirtieron en suplicas?

¿En que momento nuestros ojos dejaron de adorarnos para comenzar a estudiarnos?

¿En que momento nuestras lágrimas dejaron de nacer desde la alegría para hacerlo desde la angustia?

¿En que momento nuestras manos dejaron de conocerse y se convirtieron en extraños?

¿En que momento un "te extraño" se transformó en un pedido, en lugar de una expresión? ¿En que momento un "te quiero" se volvió solamente una invitación a la respuesta? ¿En que momento un "te amo" se transformó en un "no te vayas"?

¿En que momento nuestras noches dejaron de ser "una más" para convertirse en "una más"? ¿En que momento nuestro día perdió todo su brillo? ¿En que momento nuestra noche se volvió oscura y fría?

¿En que momento dejamos de avanzar para detenernos a pensar?

¿En que momento dejamos de acercarnos por temor a dañarnos? ¿En que momento empezamos a dañarnos por temor a acercarnos?

¿En que momento olvidamos quienes somos? ¿En que momento perdimos nuestros objetivos? ¿En que momento dejamos atrás los sueños?

¿En que momento nos volvimos enemigos?

¿En que momento fruncimos nuestros ceños, cerramos nuestros puños y apretamos nuestros dientes? ¿En que momento.....? ¿En que momento.....? ...

viernes, 24 de agosto de 2012

Blanco

Mañanas cargadas de blanco.. son las que hoy me inundan más que un par de sentidos.

Mareadas entre matices y recortes, encuentro palabras acorazadas, que vociferan acordes de canciones desprendidas del tiempo, que dicen menos de lo que gustan, más equivocadas de lo que deberían.

En el final, la culpa es siempre de la culpa, así como las dudas de la cabeza y las canciones del corazón. Parece más fácil escapar apretando los dientes, en lugar de soltar palabras y dejar abierto lugares propios que se relacionan más cordialmente con la soledad que con el fuego.

Siempre queda la duda ingenua, y asumida, del tonto que espera que hayas entendido, o que eventualmente vuelvas a preguntar... ahí tal vez la realidad sea otra, y de la coraza solo quede el recuerdo, y de la culpa.. en el cajón, donde debería haber quedado confinada siempre.

Son solo mañanas cargadas de blancas cartulinas... solo eso. No me juzgues por los colores, tienden a ser cada vez más vivos, tienden...


martes, 24 de julio de 2012

De corazones y distancias

Que podría llegar a decirte en este punto, que ya no te haya dicho antes. Tantos años hace que nos conocemos, aunque parezcan más de lo que en realidad son, y menos de los que me gustaría... ojala y hubieras aparecido antes, seguro me hubiera metido en un montón menos de problemas.

Aún se encuentran muy presentes en mi memoria, aquella fría y solitaria noche de invierno llena de descubrimientos;  o la primer conversación de verano que tuvimos; aunque no me quede muy claro en que punto eso se convirtió en lo que tenemos hoy.

Entre charlas, anécdotas, risas, y llantos, te fui sintiendo cada día más cerca, a pesar de haber vivido tantos años tan lejos, y vi tal vez lo más importante que podrías haberme regalado: te vi crecer, te vi cambiar, te vi cada día más fuerte y te vi forjar, paso a paso, la persona que hoy sos....

Te hiciste más grande Andre...

Con el paso de los días, te fuiste ganando cada lugarcito, hasta que al final te los ganaste todos, y pasaste de ser aquella desconocida, a ser la oreja, la confidente, la consejera, la amiga, y a ser una hermana, hermana que continuo eligiendo cada día.
  
Como bien dice la frase, "no se enamora quien quiere, sino quien puede" y solo cuando estuviste dispuesta a dejar esa tonelada de ladrillos sobre la espalda, estuviste preparada para dar un nuevo paso, y es recién ahora, a los pies de este nuevo año, y junto a alguien que también supo ganarse todos los afectos y los abrazos de quienes te cuidan, es que volves a subir otro escalón.

Hay una frase "repetida" tantas veces, y siempre tan tuya,  que más de una vez escuchaste, y dice "hay personas que luchan un día y son buenos, otras que lucha dos y son mejores, hay quienes luchan tres días y son aún mejores... pero están aquellas que luchan todos los días y son las imprescindibles".

De cara a la nueva etapa que estas por comenzar, es necesario decir que son dos los trazos que garabatean páginas repletas de porvenir... que la última página, tenga solo aquello que deseen escribir.

No dejes de ser la imprescindible de tu historia... no dejen de ser los imprescindibles de lo que están construyendo, juntos.

Feliz cumple, Andre! Te quiero



viernes, 13 de julio de 2012

Sin notarlo

Fue, casi sin notarlo, que los cambios fueron ocurriendo, aunque el "sin notarlo" sea un decir adornado de puras inocencias, en verdad lleva trabajo, pero el "hacia adentro" tiende a costar más que la catarata de cosas que le atribuimos al afuera.

Nadie me dijo que iba a ser tan complicado, pero nacemos con esa responsabilidad innata que pocas veces nos hacemos responsables, por más pesar que me genere el hablar de innatismo en estos días. Debo decir que, tampoco, nadie me dijo que iba a tener ayuda. Desde las luces hasta la medianoche, en punto.

No fui capaz de notar en que día las aprobaciones dejaron de ser lo que eran, dando lugar a la cálida invitación que los años van brindando, al mismo tiempo que los errores dejaron de carnavalear cargados de colores.

La palabra ganó la pulseada y se llevo la estabilidad, mientras las mariposas dejaron de revolotear y se hicieron cargo de aquel silencio que tantos años inundó ese recinto repleto de sensibilidades.

Y lo que fue propio, se devolvió al otro, siempre tolerante, siempre comprometido, siempre ajeno.

Con el tiempo, los abrazos se volvieron aún más sinceros, casi sin notarlo, mientras los apodos poblaron, lentamente, tantas conversaciones y tantos afectos.

"Hola" me dije alguna vez, ahora prefiero decir "bienvenido de vuelta"



El agradecimiento por la foto es para mi muy muy querida Andreina Ibarra, gracias, por esto y por tanto ...


viernes, 15 de junio de 2012

Jazmines

No tuvimos tiempo para despedidas... me preocupa aún más, que tampoco nos hayamos tomado el tiempo para decir gracias, siempre olvidadas en medio de tantos perdones.

Falta hoy el aroma a invierno, impregnado en sábanas y piel, el sabor al mate por las mañanas, el humo del cigarro y la banda sonora de cada viernes.

No escucho ahora las risas descontroladas, las cabezas inclinadas invitando al encuentro, ni mucho menos las caricias cómplices, que intentaban sanar todo el tiempo las heridas.

No existen hoy los "buen día", los tiernos berrinches, ni las interminables charlas a mitad de tarde.

Felizmente, hay otras cosas, para las cuales, tampoco tuvimos tiempo...

No hubo tiempo para rencores, ni lo habrá. Hoy no existen las explicaciones, solo recuerdos. Hoy la mañana se funde con cálidas brisas de verano, dejando atrás las frías noches de invierno que solo nos contemplaron sin mediar en la contienda.

Esta vez las penas dieron paso a los buenos augurios. Esta vez las lágrimas solo inundan sonrisas, y los abrazos cobijan buenos deseos.

Intentamos ser lo mejor que podíamos construir de cada uno de nosotros, no me cabe duda de ello, simplemente no fuimos lo mejor que pudimos construir juntos.

Que el mundo siga siendo mundo.. el sueño.. ahora el sueño será parte de otra historia.

Gracias Ana...

martes, 29 de mayo de 2012

Tirando líneas

Debo confesar que extrañaba este espacio, aquel que tantas madrugadas he abandonado, cobijado de dulces melodías repetidas, y ahogado en ese humo de tabaco que acompaña a la fiel copa de vino. Sitio colmado de viejos recuerdos convertidos en nuevas vivencias, y desbordado por aquellas charlas que se componen únicamente de silencios.

En esta habitación no hay relojes ni resuenan mensajes, no hay aberturas que dejen penetrar atisbos de exterior, no existen, siquiera, velas encendidas o máximas en las paredes. No hay lugar para razones desmedidas ni corazones desbocados, ni siquiera para los deseos, que solo palpan vigilia; mucho menos para los sueños, propietarios de verdades que preferimos olvidar.

A este lugar arribo, únicamente, con aquello que más importa... siempre tan diferente y siempre tan encantador. Es aquello que, muchas veces, casi dejamos pasar; lo inmaculado e inolvidable, efímero e inmortal, hermoso y real.

Es lo que no puede ser descrito con palabras: tal vez una frase que no esperabas en una tarde que pasaba desapercibida, o una caricia que tanto anhelabas, tal vez un beso, un abrazo o simplemente una sonrisa; Puede ser una textura, tal vez un color, tal vez un aroma.

Puede ser una canción, o un fragmento de ella; o simplemente palabras que se apropian del eco de alguno de nuestros pensamientos; quien dice que no es simplemente la lluvia, limpiando cada una de nuestras heridas.

Puede ser un texto, puede ser una palabra, o pueden ser dos... o más.

Es aquello que me quita el aliento, y me deja inmerso dentro de un caudal de sensaciones que no me permiten mediar palabra alguna.

Tal vez no tenga forma de transmitir que es lo que más importa, ni si es la forma correcta de referirme a ello.... 

Tal vez pueda tener dudas de si es así como se describe... pero no me cabe duda, que es así como se siente.

domingo, 8 de abril de 2012

Determinismo

No creo en las casualidades.. nunca lo hice, o tal vez si, alguna vez, pero preferí cambiar el paradigma cuando me di cuenta de que era demasiado sencillo para mi sencilla percepción de las cosas, y ni hablar de la asistencia de mi corte casi automático de la realidad, devenido simplemente en un "no presto atención" que se encuentra instaurado firmemente en cada una de mis charlas cuando repito una misma pregunta varias veces, acompañado por una caída de cejas del destinatario de la pregunta, por supuesto.

Ni hablemos de darle chance al destino, como esa fuerza mágica y sobrenatural que guía cada uno de nuestros movimientos.

Reniego hoy de frases mediocres que tantas veces repetí como "todo pasa por algo" o un simple y consolador "seguro no estaba para vos", puntos finales de situaciones que no llegaron a buen puerto para quien sea el receptor de tal carga, como si el guionista de esta existencia simplemente decidiera por nosotros, en un continuo carrousel de cosas que parecen girar a nuestro alrededor, sin el permiso de poder alcanzarlas cuando nuestro libre albedrío así nos lo permita.

Creo en el determinismo, desde nuestras acciones hasta nuestros pensamientos, esa carrera de albañil que cobijamos desde nuestra más temprana infancia, que tal vez sea simplemente una versión del complejo de mesías que cada uno tenemos para nosotros mismos.

Quiero creer que su propia definición es la principal responsable de su constante declive: nada nos hace sentirnos más responsables como nuestras propias decisiones, nuestros propios actos, y ni que hablar de nuestros pensamientos, pilar fundamental de la realidad en la que estamos inmersos. Siempre sería más fácil atribuir nuestros errores a otros, como el destino, o quien fuere, el cual nos permita conciliar el sueño por la noche.

No puedo abordar toda la teoría filosófica del determinismo, pero puedo citar algunos ejemplos de él.

Todavía resuena en mi cabeza aquel chico de las rosas, y la probabilidad de volver a encontrarlo en tan bonita situación, tal vez más bonita para el tímido observador que paso desapercibido a su lado, que para los felices protagonistas de dicha historia.

El sms, la salida semanal, la cancelación, el viaje, la re planificación, el aire fresco de la noche, el bar, las charlas, el reencuentro y el sms; El chat, la noche fría de invierno, la lluvia, el vacío de ganas de volver a la calle, la pc, la red social, el descubrimiento, la charla y el chat; el reencuentro, el festejo, los amigos, los paseos, los saludos y el reencuentro; así puedo continuar indefinidamente, convirtiendo tantas historias en ciclos como ciclos hay en cada una de dichas historias.

Solo me resta decir que creo en el determinismo... apuesto todo mi presente en ello.

"Demasiado buena la casualidad como para llamarla casualidad simplemente"


martes, 3 de abril de 2012

Flores en el camino...

Recuerdo que eran las casi las 7 de la tarde, Martes, yo corría de un lado a otro, para variar. Ese día abandonaba Ciudad Vieja y debía ocupar el tiempo suficiente, previo, a la siguiente obligación del día.

Hacía calor... mucho calor, el pretexto justo para hacer una escala obligada por mi casa, bañarme y volver a salir, pero no lo suficientemente extensa para que la pereza me invadiera y me impidiera continuar con el resto de las actividades que debía llevar a cabo.

Decidí caminar por 18 de Julio, y es necesario aclarar que no es de mi total agrado deambular por dicha avenida... o al menos hasta ese día. Estaba totalmente colmado de gente, como de costumbre, a esa hora en esa parte de la ciudad. 

Decidí colocarme los auriculares y caminar, escuchando una y otra vez la misma canción... una de mis tantas manías, debo confesar.

Recuerdo que entre repetición y repetición, me detuve a prestarle atención a la gente la cual cruzaba en mi camino,  me extrañó que no lo hubiera hecho antes. Es interesante lo que puede verse una tarde de jueves marzo...

Ojos grandes, abiertos, como los de un niño, caminando tan lento como podía, observando.. solo observando.

A lo largo del camino, las caras de aquellos que me cruzaban solo reflejaban espera, tal vez la espera del bus que los retorne al hogar, la de la buena noticia, o tal vez simplemente la del cambio, esa luz en el horizonte que nos brinda, finalmente, la alegría que el día aún no había entregado.

Solo vi 5 personas reír, a carcajadas, me pareció un poco triste.

Sin embargo, algo llamó mi atención duante aquel recorrido. Cerca de la plaza del Entrevero, en mitad de 18 de Julio, un chico se encontraba ansioso, una cuota de nerviosismo lo envolvía pero allí estaba, esperando, y en sus manos, un gran ramo de rosas. Que suerte!, pensé, sin duda alguien recibirá una sorpresa hoy. Esas rosas eran, tal vez, el único colorido que cambiaba el paisaje de aquella ciudad tan acelerada y tan gris.

Llegué a casa finalmente, me bañe, me cambié y volví a salir... la música no dejaba de sonar en el auricular.

Cuando volví a retomar 18 de Julio, algo nuevamente llamó mi atención... eran las rosas, otra vez las mismas rosas, las cuales habían abandonado el centro y se dirigían lentamente hacia el obelisco,  pero se encontraban en manos de alguien más: una chica, morocha, muy bonita y con una sonrisa que solo quería escapar de su rostro, a su lado... el mismo muchacho, también con una sonrisa, tal vez mayor que la de ella.

Caminaban despacio, uno muy cerca del otro, ella abrazada a las flores, por supuesto. Parecía que ni el ruido ni la muchedumbre les afectaba, mucho menos el tiempo, que sin lugar a dudas se había detenido para ellos.

Cualquiera de nosotros podríamos convertirnos en el chico ansioso de las rosas, supongo que otros tantos podríamos ser la chica que camina feliz por 18 de Julio... lo complicado de esta historia, son simplemente las rosas, que al final del día son los que nos roban la sonrisa...


miércoles, 7 de marzo de 2012

Decisiones

El abismo, el miedo, la distancia, perder modelos, idealizar...

El vacío, la oscuridad, la incertidumbre, el desencuentro, el espejo...

El duelo, lo que vivo, lo que siento, lo que espero dar,  lo que merezco recibir...

Atisbos de realidades tejidas entre dos, donde se confunden el miedo y la paz, la soledad y la alegría, dónde los tropiezos y las caídas son fieles verdugos para la voluntad y lo necesario, voces apagadas que no desean ponerse de acuerdo.

A veces pueden no gustarnos los finales, pero tienden a ser mejores que los puntos suspensivos....

***

"Si miras mucho dentro del abismo, el abismo mirará dentro de ti" 
Nietzsche

A Nietzsche le agradecemos el puntapié de la noche.. a Analía Barcelo todo lo demás.

lunes, 27 de febrero de 2012

Nombres

Yo te prometí un post con nombres... demasiado, tal vez, para la astuta cobardía que parece seguirme el paso muy de cerca.

-¿Demasiado?.

Pues demasiados fueron los días en los cuales cargue tantas piedras sobre la espalda, supongo que los suficientes, o al menos los necesarios. Demasiados fueron los ensayos de un monólogo que llevaba tu rostro, demasiadas fueron las correcciones sobre él, muchas más fueron las veces que intenté recordarlo en tu presencia y no pude hacerlo.

Entre sorbos de café cargados de anécdotas y aires puros en tu compañía, dejé salir aquello que tanto estuvo cautivo, que otras tantas se alegró de tu presencia, que disfrutó de cada una de tus sonrisas, que supo apropiarse de cada uno de tus abrazos.

Más liviano, más tranquilo y más yo que nunca, es todo lo que tengo para finalizar este día, más de lo que hubiera pretendido para este lunes.. o para esta vida.

Yo te prometí un post con nombres, preferí regalarte una historia sin final... y un lápiz.

sábado, 18 de febrero de 2012

Landscape

Despertar, caminar, respirar. Sentidos torpes, ojos entre abiertos, el cigarro, el mate y el amigo.

La ducha, el espejo, la mochila y el desgano.

La lectura, los lentes, las flores y el vaso de coca.

El silencio, que hermoso silencio.....

La música, las noticias, el saludo y las respuestas.

El paseo, los madrugadores, los comerciantes, los buses, el semáforo, el cruce, la plaza.

Los recuerdos, los deseos, las ilusiones y los objetivos.

El perfume en la ropa, los abrazos, los reencuentros, las despedidas y la caminata de la noche anterior...

Divagues repletos de sentimientos, condenados a un hilo conductor tan efímero como las horas que he dejado atrás, pero tan esperanzadoras como las que están por venir. Nunca me atrevería a perder la esperanza, es solo cuestión de barajar las oportunidades. 

domingo, 12 de febrero de 2012

The sound of silence

Ecos de silencios, la copa, el vino, la soledad y la noche.

Palabras desnudas, sueños, mar, un faro y una luz que marca el camino.

Finales escritos, caminos difusos, baldosas estrechas. Entre el ruido y la calma, entre el miedo y la paz, entre lo que fui y lo que seré.

El crujir de las maderas, el redoblar de la brisa contra la ventana y esperanzas cobijadas por oscuridad.

Voces apagadas, recuerdos, miradas, sonrisas y una canción...

Desde el más profundo de mis olvidos, una voz extinta me susurra al oído ¿me escuchas?
- Si, te escucho...

jueves, 9 de febrero de 2012

Domingo

Parecía que el domingo lentamente se colaba por la ventana, lentamente como nosotros, siempre en movimiento y sin necesidad de medir palabra alguna que le diera, a ese instante, el respiro que el corazón necesitaba.

Abrazos, reencuentros, sueños y esperanzas se tejian entre cada una de las melodías que acompañaban la sonrisa de la primavera que, aquel octubre, vestía con alegría.

Adelante, tus manos acariciando el viento, a mi lado, tu mirada perdida en el más profundo de los pensamientos, y yo..  yo solo disfrutaba el momento.


miércoles, 1 de febrero de 2012

No olvides sonreir...

Nadie te aseguró que esto iba a ser fácil, ni siquiera para brindarte la certeza ingenua que tantas veces te hubiera dado la seguridad que necesitabas.  Existen secretos a voces que a veces preferimos no escuchar, situaciones que a veces pretendemos no ver, miedos que no somos capaces de enfrentar.

Tal vez no te hablaron de los ocasos, de las tormentas ni de las frías noches de Febrero...

Fue simplemente un olvido piadoso, el no recordarte que a veces la gente cambia, se aleja, o simplemente se marcha sin decir adiós...

Que a veces las victorias y los festejos, solo esconden, gentilmente, aquellas batallas que se pierden antes de ser libradas.

Comunicaciones a medias, abrazos perdidos y charlas que no pudieron ser... y todo antes de que te fueras a dormir.

Lo que si aprendiste...

Es que los ocasos terminan con la salida del sol, las tormentas se disipan, aclarando aún  más el cielo y las noches frías de Febrero solo arrojan arena, flores y mar...

La gente cambia, solamente porque crece. Se aleja, pero no sin antes dejar su huella. Se marcha... pero nos siguen acompañando, aunque a veces no seamos capaces de verlos.

Las batallas que perdemos nos enseñan. Las comunicaciones a medias nos invitan al reencuentro, los abrazos perdidos solo se hacen esperar,  y las charlas que no pudieron ser, tal vez.. y solo tal vez, es porque simplemente no ha llegado el momento para ello.

Al final... no olvides sonreír, siempre es más fácil si no olvidas sonreír.

lunes, 16 de enero de 2012

A lo lejos...

Al abrir mis ojos en aquella cálida mañana de mayo, sabía que finalmente el día había llegado. La espera había sido larga, pero ni los fatigantes años, los pesados meses e insufribles días, eran si quiera eco en comparación a la agonía de las últimas horas que restaban por venir.
 
Recuerdo el brillo del sol entrando tímidamente por la ventana de mi habitación, acariciando cuanto objeto se encontraba posado en su camino, recorriendo ese recinto que parecía no dormir jamás, pero inundado por un profundo silencio casi característico de cada mañana. Desde el exterior se hacían cada vez más nítidos los sonidos de los vehículos, las voces  y el bullicio de esa ciudad que recién abría sus ojos, invitando a su encuentro una vez más. El aroma de las sábanas, el calor de esas pesadas mantas y el deseo de un baño caliente completaban la danza de sensaciones que daban a mis sentidos un fabuloso despertar.
 
El reloj comenzó a sonar, y el último vestigio de mis más hermosas fantasías oníricas finalmente desapareció de mi memoria, una jornada extensa aguardaba y no tenía interés alguno en hacerla esperar. El anhelado momento estaba cada vez más cerca.
 
Cada uno de los tortuosos segundos que se sucedieron fueron desapareciendo ante el hermoso recorrido que propiciaban mis recuerdos, llevándome inclusive a mi infancia, en aquella tarde de sábado donde te vi por primera vez, siendo uno de mis primeros recuerdos de niño, donde te contemplé sin emitir sonido alguno. Mis inocentes ojos se vieron maravillados al verte, mientras una emoción incontrolable se iba apoderando de mí, demostrándome que hasta la música misma parecía cobrar vida en tu presencia.
 
Los años, como las horas de aquel martes de mayo en dónde transcurre mi historia, develaban solo noches en vela que pasé observándote en silencio, disfrutándote sin necesidad de mediar palabras, sintiendo, viviendo y reinventando las emociones de las que me invitaste a formar parte.
 
Mucho tiempo transcurrió entre cada uno de nuestros encuentros donde solamente la memoria era suficiente para subsanar la falta; un sonido, una imagen y un recuerdo se vivían con emoción y alegría, así como aquella primera vez, con el tinte de ser siempre una nueva primera vez.
 
Las horas se redujeron a minutos y un sentimiento agridulce inundó mi pecho,  nuestro próximo y tan esperado encuentro sería, sin lugar a dudas, el último. Sin llegar a conocer los acontecimientos que decorarían nuestra noche, mi cabeza no pudo dejar de reparar hasta en el más pequeño detalle. Finalmente mis pasos me llevaron hasta esa habitación, la cual estaba a punto de brindarme el más hermoso de los espectáculos, donde solo pude dejarme llevar.
 
Ahí me encontraba, sentado, esperándote en silencio y con los mismos ojos con los que te vi aquella primera vez, dónde costaba diferenciar al adulto del niño, a las puertas de ese mundo maravilloso que nuevamente, y por última vez, me invitaba a soñar.
 
El reloj marcó las 22 y la habitación comenzó a oscurecerse a la vez que el bullicio desaparecía, como si la luz y el sonido te estuvieran recibiendo con una reverencia, donde tímidamente te di la bienvenida con una sonrisa. En ese momento, y durante las horas que compartimos, el mundo pareció detenerse y éramos solo tú y yo.
 
Como aquella primera vez, volví a contemplarte renovada, embellecida y sin poder expresarte ni una sola palabra, sin necesidad de generar una sola distracción que pudiera quitarme la incontrolable fascinación que me inundaba el pecho. No eran ni siquiera necesarias las palabras, mis ojos podrían haberte gritado por sí mismos.
 
Hubiera deseado que esos últimos minutos duraran para siempre, pero la hora de partir se acercaba y era el momento de decirnos adiós. Tal vez ni el más dulce de los sonetos te hubiera hecho la más mínima justicia en ese difícil momento, donde incontables pinceladas de felicidad y alegría intentaban esclarecer la oscuridad de mi alma, al igual que la de esa sala, que ahora se disponía a despedirte.
 
Recuerdo ponerme de pie con los ojos llenos de lágrimas, sonriendo, y aún sin decir una palabra, agradeciendo que el círculo finalmente estuviera completo y que el camino finalmente llegara a su fin.
 
Podría implorar ahora, tantos años después, que no te hubieras apartado jamás de mi vida, pero feliz de lo que compartimos y de que lo hicieras en el momento correcto. A veces deseamos que algo sea para siempre sin notar que todo tiene un principio y un final, olvidándonos de disfrutar lo que ocurre entre esos dos puntos, sin la capacidad de reconocer que lo ahí transcurrido era la historia que se deseaba contar, justa y perfecta.
 
Lento fue el camino de regreso a casa, con la alegría de haber formado parte de esa historia que una y otra vez volvía a revivir en mi cabeza, donde un principio y un fin lograron enmarcar un largo viaje que fue, en pocas palabras, simplemente perfecto.

lunes, 9 de enero de 2012

Amigo...

Cuantos días han pasado desde la última vez que escuché tu voz, desde la última vez que charlamos, desde la última vez en las que tus palabras cobijaron las mías.

Cuantos recuerdos supiste teñir de cálidos colores, cuantas veces supiste quebrar el silencio con las palabras adecuadas, cuantas veces supiste demostrarme que solo el silencio era lo adecuado.

Cuanto silencio…

Cuantos momentos son los que hoy siento como tuyos, y por dicha del destino terminaron simplemente siendo míos, cuantas palabras se han escurrido a través de las frágiles manos del tiempo, cuantos abrazos te ganaste y, al final, terminé conservando.

Cuanto agradezco los momentos en que estuviste presente, cuanto agradezco cada llamada, cada visita y cada encuentro, cuanto lamento no haber brindado todo aquello que, por derecho, era tuyo.

Cuanto tiempo te he debido estas palabras, cuantas veces te he debido simplemente las gracias.

Cuantas días te he dedicado una sonrisa, cuantos otros te has adueñado de mis recuerdos, cuantas vigilias han transcurrido en tu compañía, cuantas mañanas he deseado que nunca hubieras partido.

Cuantas veces he observado con nostalgia cada una de tus fotos, cuantas otras he vuelto a rememorar las atesoradas experiencias vividas.

Cuantos proyectos supimos construir, cuantas noches en vilo supimos compartir, cuantos amaneceres supimos disfrutar.

Cuantas ocasiones han brillado con tu presencia. Cuantas sonrisas, cuantos abrazos y cuantos reencuentros han llevado tu nombre.

Cuantas enseñanzas nos has dejado, cuanto otras nos seguís brindando hasta el día de hoy.

Cuanto de nuestro presente hemos relegado por un pasado, el cual supiste compartirlo con nosotros. Cuanto futuro estará acompañado por tu luz, por tu calor.

Cuantas despedidas hemos presenciado en tu nombre, cuantas veces te hemos dedicado todo, excepto un adiós.

Cuantas veces demostraste que, simplemente, nunca te fuiste…

Cuanto silencio… cuanta compañía…