"Cada uno es dueño de su silencio y prisionero de sus palabras"

miércoles, 14 de agosto de 2013

De fondos y de tramas

Llegó la hora, cruce el umbral y fui abrazado por un desconocido aroma de sábado invernal.

Tenía el corazón en una de mis manos, muy alejado del pecho, donde hiciera el menor eco posible; la otra mano estaba libre, lo suficiente como para quedarse con alguna palabra imperfecta que encontrara vagando en el aire, o para proteger el pecho, vaya uno a saber de qué.

Delante de mí, firme y segura, caminaba la mano experiente, limando asperezas y ofreciendo apoyos, invisibles pero presentes. 

Detrás de mí llegaban tarde más de uno: los curiosos, los miedosos, los inseguros, y los que se hacen cargo solo de prejuicios. 

A mis lados, el paisaje se cargaba de tinta, libros y una pila de arena que marcaba el devenir de lo ajeno.

Todos estábamos presentes, ocupando el lugar que a cada uno le correspondía, y levantando la mano solo cuando valía la pena hacerlo, algunos ni siquiera lo hicieron, otros solo pensaban en salir de ahí.

En el murmullo del tumulto, fuimos los actores de reparto que debíamos ser, todos y cada uno, el que esperaban que fuéramos, solo aportando al fondo, nunca conduciendo trama.

Creo que al final salió bien. Siento que salió aún mejor.

jueves, 13 de junio de 2013

Decisiones

Decidir es…

Decidir es conocerse, y muchas otras tantas, olvidarse.  Es entrecerrar los ojos para ver un poco más allá, un poco paradójico, debería agregar aquí. Es acompañarse o simplemente dejarse llevar; es ese pequeño espacio que queda entre los brazos y el pecho. Es soledad y es compañía.

Decidir es un ticket de ida que muchas veces no incluye vuelta; no importa el valor del ticket y muchos menos las paradas. Tampoco cuentan los desvíos… o sí; otras tantas solo cuenta el destino…. o no. A veces también incluye la vuelta… aunque abierto, sin horario y sin asiento. El equipaje es lo que uno lleve consigo.

Decidir, muchas veces, también es contar una historia donde las palabras son prólogo, donde el lápiz garabatea desde el infantil dibujo hasta la más compleja de las analogías. Es también la tapa; las dedicatorias que hacemos, el índice y hasta el cajón donde muere… o la vidriera donde vive.

El decidir también es optar por la película repetida o la obra que aún no viste, es quien te acompaña, quien se ríe, quien llora, quien comenta y quien calla. Es hacer silencio y es gritar, aunque el resto de los espectadores lo consideren inapropiado. Es mirar con ojos abiertos, es ser valiente, es tener miedo y es estar decidido, aunque las mariposas en la panza te hagan creer lo contrario.

Decidir es un lugar ocupado por uno mismo, y solo por uno, aunque el ambiente quiera demostrarte otra cosa. Puede ser solitario, y puede ser vacío… por no deja de ser de uno.  Es animarse, es acarrear, es guardar y es soltar…. y todo a la vez. Es sacudirse y quitarse el frío, es también el calor del encuentro.

Es atreverse, es dar un paso  o simplemente quedarse en el lugar. Es saber ganar y también saber perder. Es intentar, es dejar pasar, es rendirse, es sentarse y también es volver a levantarse. Es fundirse en el otro y es fundirse con uno mismo. Es compromiso, es convicción, es vértigo. Es energía, es noche y es sueño. Son 5 minutos de vergonzosa valentía... a veces no son tanto. Es hacerse cargo, es hacerse grande.

Decidir “es”… quien decidió probarlo, lo sabe

lunes, 1 de abril de 2013

- Sin Título -

Rodeada por una densa oscuridad que invadía su habitación, Paula abrió violentamente sus ojos. No podía diferenciar si ese súbito despertar se debía a la estridente tormenta que azotaba su viejo edificio en medio de la inerte ciudad o si simplemente se trataba de aquella pesadilla recurrente que, noche tras noche, le desbordaba el alma.

Podía sentir el sudor frío sobre su espalda inmóvil, regalo de un cuerpo asustado que parecía haber olvidado el transitar de ese pesado invierno.  No era capaz de recordar ni los atardeceres del anterior verano, ni las suaves brisas del otoño que colaban hojas por la ventana,  solo chirridos,  estremecedores sonidos  y recortes entintados de papel colmados de angustia, como único atisbo de aquella repetitiva pesadilla, que entre despertar y despertar, parecía dejar marcadas en su piel.

Paula se encontraba otra vez sola, solo abrazada por la espesura de una oscura noche, interrumpida por los relámpagos que danzaban en medio de la tormenta y la luz de aquel viejo reloj, que marcaba ya las 4 AM.

-Ya es hora de que vuelva a casa -pensó Paula, quitándose lágrimas rezagadas con el puño de un viejo pijama de Pablo, el cual utilizaba como sustituto de aquella pareja ausente, y que tanta paz le daba durante las duras noches que de aquel gélido mes de Julio.

Pablo siempre volvía tarde, a pesar de las continuas promesas incumplidas de cambiar sus obligaciones para estar más tiempo en casa, y más aún en esas noches, donde las calles solitarias eran testigos de su vertiginoso deambular por la ciudad.

-Me da miedo que conduzcas tan tarde y tan rápido -se repetía constantemente, como si el eco de sus pensamientos la fueran a abstraer de aquella noche que, otra vez, la encontraba sola.

-Siempre me dices que sabes lo que haces, y sabes que yo confío en ti -replicó -solo me gustaría que estuvieras aquí.

Sus pensamientos acariciaron los rincones de cada habitación dentro de ese vacío recinto; fotografías, cuadros, libros, recortes y un balcón, como desgarrador llamado que pugnaba por ser escuchado, y que pedía con ansias mantener aquellos ojos abiertos esperando un retorno que parecía no llegar jamás, sin embargo, tampoco parecían hacer caso a esas suplicas, y nuevamente, volvían a cerrarse.

Silencio…

El reloj marcaba ya las 5 AM cuando la pesadilla volvió a imponerse sobre Paula; los chirridos emanaban cual herida abierta de cada una de las cuatro paredes que la rodeaban. Ni siquiera la tormenta tenía el ímpetu suficiente para ser escuchada esta vez, y aquel viejo papel entintado, sucio y vacío, parecía tener algún mensaje para dar.

Su corazón se aceleró, y en el pequeño espacio que existe entre la vigilia y el sueño, logró dilucidar un sonido que pareció diferente. Era la puerta, reconoció el  inconfundible sonido del robusto llavero que Pablo llevaba siempre consigo. Finalmente, él había llegado a casa.

-Él es predecible –pensó -siempre realizaba aquel viejo ritual cuando llegaba, parecían horas hasta que finalmente se acostara a mi lado.

Identificó el sonido de la puerta mientras se cerraba, utilizando aquel viejo pasador interior, que solo daba seguridad a quien no quisiera pensar en lo contrario. Revisó las ventanas, que estuvieran bien cerradas y no dejaran colarse ni el frío ni la lluvia.

Camino despacio por aquel viejo apartamento en penumbras, pateando cuanto objeto hubiera quedado desperdigado en ese pequeño campo de batalla -es como si tu silencio hiciera más ruido  -se repitió mientras sonreía  y conteniendo el aliento que más tarde arrojaría sobre su nuca.

Escuchó la heladera -él siempre se detenía por un vaso de jugo antes de llegar a la habitación -esta vez acompañado por el sonido de su ropa mojada mientras golpeaba el piso.

-Predecible -y volvió a sonreír.

Con cada uno de sus pasos, ni los nefastos sonidos, ni tampoco los empapados recortes, parecían tener la valentía suficiente para enfrentarlo.

Finalmente, Pablo se acostó. Sin mediar palabra, se acurruco a su lado mientras Paula lo abrazaba suavemente para quitarle los retoños del temible invierno que no eran bienvenidos en su hogar. La tormenta parecía ceder ahora, y fue despedida con un dulce beso que llamaba temerosamente al alba.

-Ya es hora de que vuelvas a casa -dijo Paula suavemente en su oído, mientras una tímida lágrima se dibujaba lentamente sobre su mejilla, para luego caer en aquella cama vacía, solo habitada por ella en un viejo piyama que permitía recordar el calor de aquel cuerpo que hacía tanto se había marchado.

La tormenta se alejaba ya, y el silencio de ese lúgubre lugar, que alguna vez fuera llamado hogar, se vio perpetrado por un llanto desconsolado, triste y apagado, que fue decorando fotografías, cuadros, libros, recortes y un balcón…

-Recortes, aún no se para que he guardado todavía esos recortes -pensó sollozando.

-Él era predecible, predecible hasta que no lo fuiste más -cerró sus ojos y volvió a dormir.

viernes, 1 de marzo de 2013

Un mañana más

Te lo explique una vez y te lo explique dos.

Logro recordarte en tonalidades de gris, en aquella mañana que comenzaste a desvanecerte en la oscuridad de un iluminado día.

Siempre tuviste una justificación para ello, aunque no fuera del agrado de ninguno de los participantes.

Intenté por todos los medios, hasta los que creí más impersonales, aunque si de impersonal hablamos, tal vez nosotros fuimos el más impersonal de todos. No siempre, solo de un tiempo a ésta parte.

Lo intenté, de verdad que lo intenté.

Te llamé, te consulté, te felicité y en secreto te lloré, cada vez.

Hoy disfrutamos de los encuentros distantes, las risas apagadas, y las miradas burlonas que no pueden enfrentarte, no porque te tenga miedo... sino porque no me gusta regalarle miradas a extraños; llevo años trabajando para que valgan algo.

Intento buscarte y no estás, hay algo ahí, pero sin duda no sos vos, o al menos, no lo que eras. Tampoco soy yo, eso también es real.

Te lo explique una vez y te lo explique dos. En esta historia, la tercera parte no llega porque la segunda se quedó sin taquilla en pleno día de estreno.

Estas palabras no son solo mías, fue algo que escuche una mañana que ya no recuerdo.

sábado, 22 de diciembre de 2012

De ilusiones y falsedades

De ilusiones venimos, creo que en eso debemos estar de acuerdo, siempre acuñadas entre palabras, abrazos a medio soltar, textos, mensajes  y sonrisas que solo existen el tiempo que dura una mirada.  Ilusiones falseadas, por supuesto, que no supieron cómo sobrevivir, pero supongo que de eso se trata ¿no es así? Siempre entre grises a medio definir, siempre el punto medio: el de media tarde, el del camino, el de la ruta... siempre entre mantener y reinventar. Desafío bello entre mantener y reinventar...

En ilusiones estamos, porque cada ladrillo de esta realidad tiene un poquito de ese material con que se fabrican sueños. ¿Qué sería de la realidad sin sueños? ¿Qué sería de nuestros objetivos si no pudieran abrazar utopías? porque si las utopías prosperan,  jamás volverán a ser llamadas utopías, serán llamadas pasado. Cada vez son más utopías que conquistamos y sueños que nos invaden para dar paso a una realidad más feliz.

Siempre ilusiones, siempre falseadas, siempre tan vivas. Casi que son el motor de la vida.

Hacia ilusiones vamos,  construidas con cada tramo, alimentadas con cada abrazo. Todo futuro, incierto y distante, se alcanza entre realidad y bocanadas de falsas brisas de primavera; será cada consenso de medianoche el responsable de delinear caminos y señales. Porque las ilusiones también son señales cargadas de ilusión…. aunque sea solo la necesaria, o al menos la suficiente.

Las ilusiones nos guían, nos dejamos llevar por ellas. Yo le hago caso a esa señal, la sigo con todos mis sentidos.

Que sería de nuestras mañanas sin despertares, o de nuestras noches sin utopías, porque de eso se trata a fin de cuentas; como dice el Tango, como dice el negro: “Amar es inventarse cada día, falsedades compartidas”

Y así es la vida, así somos nosotros, entre despertares y utopías.

Hacia Ilusiones vamos…

*** 

Este post navideño fue escrito (sin saberlo) a medias junto con Mayte, gracias amor... por todo!


“Amar es inventarse cada día, falsedades compartidas”
- Alejandro (el Negro) Dolina.




jueves, 11 de octubre de 2012

Definiendo

Cuando utilizo las palabras "por definición", al comienzo, o final, de cada pensamiento, sin duda se debe a que tengo alguna idea, al menos remotamente acabada, de lo que estoy queriendo transmitir; siempre a sabiendas que debo ser el peor comunicador de la historia, o al menos, de los peores que he tenido el gusto de conocer.

Si aparece el "por definición", no debe tratarse de mi o de lo que siento, y los segundos previos a tan "noble" invocación me encontrarán indagando, en alguna parte, aquel mínimo de sustento para aquello que quiero comunicar.

"Por definición" y "yo creo" nunca deambularon por mi mundo de la mano. "Por definición" esta acompañado de teoría, o al menos de praxis que lo sustente; por su parte, "yo creo",  tiende a ser menos valioso, un supuesto, una corazonada, o hasta sentido común, que sabemos, es el menos común de los sentidos.

Me puedo equivocar en el "yo creo", hay un "perdón" silencioso empaquetado en dicha expresión, no así en el "por definición", el cual contiene un pequeño gran pedazo de ego, entre cada uno de los abismos que hay en medio de cada letra.

"Por definición" parece salir de la cabeza, el "yo creo" hace estragos desde la panza.

Por definición, creo que estos conceptos están correctos y equivocados a la vez, yo creo que deberíamos ponerlos a danzar un rato y ver que sale de tal enrollo.

Por definición... a mi me da miedo prácticamente todo; y con todo me refiero a todo! Siempre es más fácil salir corriendo en la oscuridad que mantener luces marcando camino.

Por definición... me cuesta comprometerme, simplemente porque darte alojo implica que quieras reacomodarme el mobiliario, y tiendo a ser bastante obsesivo en como guardo mis cosas.

Por definición... es probable que nunca te diga lo que siento claramente, siempre preferí los callejones sin salida a los senderos abiertos que permitan llegar a alguna parte.

Por definición... no soy de pedir ayuda ni consejos, enfrentarme solo al clima parece ser más honorífico que tomarte de la mano para cruzar el temporal.

Por definición... soy terco, y muchas veces intolerante, cuando, a decir verdad, seguramente solo me he quedado sin argumentos.

Por definición... voy a estar siempre sonriente y apoyando, la primera puede llegar a ser una vil mentira, la segunda se sostiene solo hasta donde pueda hacerlo.

Por definición.... no me cuesta soltar, ni me cuesta aprehender, simplemente lo hago con las cosas equivocadas.

Por definición... soy agresivo, pongo en actos aquello que no logro poner en palabras. Por definición, también lo disfruto... por definición, también me genera angustia.

Por definición...  se que soy complejo, salvo cuando mi rostro me juega una mala pasada y me vuelvo más transparente que nunca.

Por definición... me cuesta perdonarme, aunque me encante alardear de lo contrario. Por definición... siento culpa, se me nota en la frente cuando me miro al espejo.

Por definición... estoy dispuesto a solucionar problemas del otro, cuando, por definición, apenas puedo hacerme cargo de los míos.

Por definición... soy un sujeto. 

Por definición...  por definición creo que soy mucho más que ésto, y eso.. eso también lo creo, eso también lo sé.

martes, 18 de septiembre de 2012

Momento

¿En que momento.....?

¿En que momento una sonrisa dejó de ser afecto para convertirse en rabia? ¿En que momento nuestras bocas perdieron la capacidad de teñir cada palabra con tantas dulces alegrías?

¿En que momento las palabras se convirtieron en herramientas? ¿En que momento las herramientas dejaron de construir y comenzaron a derrumbar?

¿En que momento los besos se convirtieron en suplicas?

¿En que momento nuestros ojos dejaron de adorarnos para comenzar a estudiarnos?

¿En que momento nuestras lágrimas dejaron de nacer desde la alegría para hacerlo desde la angustia?

¿En que momento nuestras manos dejaron de conocerse y se convirtieron en extraños?

¿En que momento un "te extraño" se transformó en un pedido, en lugar de una expresión? ¿En que momento un "te quiero" se volvió solamente una invitación a la respuesta? ¿En que momento un "te amo" se transformó en un "no te vayas"?

¿En que momento nuestras noches dejaron de ser "una más" para convertirse en "una más"? ¿En que momento nuestro día perdió todo su brillo? ¿En que momento nuestra noche se volvió oscura y fría?

¿En que momento dejamos de avanzar para detenernos a pensar?

¿En que momento dejamos de acercarnos por temor a dañarnos? ¿En que momento empezamos a dañarnos por temor a acercarnos?

¿En que momento olvidamos quienes somos? ¿En que momento perdimos nuestros objetivos? ¿En que momento dejamos atrás los sueños?

¿En que momento nos volvimos enemigos?

¿En que momento fruncimos nuestros ceños, cerramos nuestros puños y apretamos nuestros dientes? ¿En que momento.....? ¿En que momento.....? ...