"Cada uno es dueño de su silencio y prisionero de sus palabras"

miércoles, 14 de agosto de 2013

De fondos y de tramas

Llegó la hora, cruce el umbral y fui abrazado por un desconocido aroma de sábado invernal.

Tenía el corazón en una de mis manos, muy alejado del pecho, donde hiciera el menor eco posible; la otra mano estaba libre, lo suficiente como para quedarse con alguna palabra imperfecta que encontrara vagando en el aire, o para proteger el pecho, vaya uno a saber de qué.

Delante de mí, firme y segura, caminaba la mano experiente, limando asperezas y ofreciendo apoyos, invisibles pero presentes. 

Detrás de mí llegaban tarde más de uno: los curiosos, los miedosos, los inseguros, y los que se hacen cargo solo de prejuicios. 

A mis lados, el paisaje se cargaba de tinta, libros y una pila de arena que marcaba el devenir de lo ajeno.

Todos estábamos presentes, ocupando el lugar que a cada uno le correspondía, y levantando la mano solo cuando valía la pena hacerlo, algunos ni siquiera lo hicieron, otros solo pensaban en salir de ahí.

En el murmullo del tumulto, fuimos los actores de reparto que debíamos ser, todos y cada uno, el que esperaban que fuéramos, solo aportando al fondo, nunca conduciendo trama.

Creo que al final salió bien. Siento que salió aún mejor.